Introducción a los mercados emergentes
El término mercados emergentes se utiliza habitualmente para describir una economía con un PIB per cápita muy por debajo de la media del mundo desarrollado y normalmente con un potencial de crecimiento por encima de la media mundial. Según la definición del Banco Mundial, un país de mercado emergente tiene una Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita inferior a 9.000 USD aproximadamente.
Dentro de esta categoría, hay grandes diferencias entre países en lo que respecta al marco económico, gubernamental e institucional, infraestructuras, tamaño físico y régimen político. A modo de ejemplo, países como Singapur o Brasil están clasificados como mercados emergentes según la calificación de solvencia soberana, pero al mismo tiempo también están clasificados como Países/Economías recientemente Industrializados/as (PRI/ERI).
Por el contrario, aunque también dentro del grupo de mercados emergentes, países como la República Dominicana y Ecuador también tienen la categoría de Países Menos Desarrollados (PMD) en la calificación de valores especulativos. No existe una definición clave como tal para describir la economía de un mercado emergente. Con el paso del tiempo, un país puede ascender a la categoría de economía desarrollada mientras que otros pueden emerger del estatus de mercados fronterizos de escasa liquidez y regulación precaria no calificados hasta entonces y pasar a ser economías de mercados emergentes incluidas en índices mundiales.
Desde 2008/2009 el umbral entre economías de mercados emergentes y el mundo desarrollado se ha ido difuminando. Gracias a un gobierno coherente y sólido combinado con una disciplina fiscal durante la mayor parte de la década pasada, muchas economías emergentes se encuentran hoy en mejor forma que la mayoría de economías del mundo desarrollado en términos de presupuesto y parámetros de deuda con un marco de infraestructuras, político e institucional que presenta las típicas carencias de desarrollo.